miércoles, 26 de mayo de 2010

Iberdrola, un ataque la mejor defensa...


Estimado Lector,

Esta tarde ha salido en Expansión una noticia de sumo interés relacionada, con la disputa que mantienen ACS e Iberdrola, en torno al interés de la primera en entrar en el consejo de administración de la segunda.

Iberdrola ha impugnado las Cuentas Anuales de ACS en los juzgados de Madrid, y como exauditor de Big Four, no puedo dejar de pensar en los pobrecitos que formen el equipo de Deloitte a los que les ha tocado lidiar con este tema, gente que no tendría que ver sus papeles de trabajo, los va a ver, cosas que se revisaron a última hora deprisa y corriendo, acabarán sobre la mesa y se discutirán largo tiempo, y es que como me decía una jefa Venezolana a la que adoraba, "Cariño, esto es una profesión de riesgo, como la F1 o el paracaidismo..."

Así es, los informes de auditoría conllevan hasta que no entre en vigor la nueva LAC, una responsabilidad solidaria e ilimitada, así que entendería que el socio firmante de las cuentas de ACS, a pesar de la excelente calidad que todas las Big Four dan a sus trabajos, estuviese cuanto menos inquieto.

En el 90% de los casos, el informe de auditoría duerme el sueño de los justos, nadie le da demasiada importancia, salvo que haya intereses por repartir dividendos a toda costa, se esté inmerso en un proceso de venta o exista algún minoritario con ganas de tocar la moral...
En esos casos, lo que en principio sólo era un trámite por el que se pretendía pagar lo menos posible, se convierte en un arma arrojadiza donde se pone encima de la mesa toda la responsabilidad que se le atribuye al auditor, por eso, estoy convencido que la guerra de precios en la que se han metido las grandes firmas de este país, les va a generar no pocos dolores de cabeza por la parte del riesgo, porque por mucho que se pretenda avanzar en el camino de la eficiencia, esta tiene limitaciones reales, así que no será ni la primera ni la última noche en blanco que va a pasar algún equipo de auditoría en España...

Recibe un cordial saludo.
Ignacio Aguilar.

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