jueves, 12 de octubre de 2017

Reflexión sobre la discrepancia, también en consolidación...



Estimado Lector,

Me trasladaban esta mañana una opinión sobre un tema en el que al parecer mi punto de vista no parece que vaya a prosperar y me ha venido a la mente una teoría que leí hace algún tiempo sobre la innovación.

Cuando Marco Polo viajó a Asia en el siglo XIII  este quedó impresionado, China era un país mucho más avanzado que la Italia de la que él procedía, innovaciones como el papel moneda o los fuegos artificiales, eran hechos fascinantes para este mercader del siglo XIII. 

Quinientos años después fue Europa quien realizó la revolución industrial ¿Por qué? El economista Xavier Sala i Martí, expone una teoría que no es propia pero a la que él ha dado difusión

¿Porqué China pierde su liderazgo tecnológico?

El estado empezó a tener un monopolio del conocimiento, para garantizar que el conocimiento se transmitía crearon una clase, "El mandarinato", al cual era muy difícil acceder, se accedía con unos examenes muy difíciles, en el que los estudiantes tenían que estudiar durante años. El estado decidía que era lo que se debía saber, que era aquello que entraba en los examenes, el estado decidía quien sabía y quien no sabía. 

Era una sociedad que no permitía la discrepancia, no admitía los puntos de vista distintos, por lo que según el referido economista, era una sociedad que desde el punto de vista del conocimiento tenía que morir necesariamente. 

En Europa por el contrario desde el Renacimiento, los diferentes agentes competían por inventar cosas nuevas, por innovar, la discrepancia, en gran medida se premiaba.

La aceptación de las visiones distintas es lo que permitió la revolución científica.

Xavier Sala i Martí critica el sistema universitario en Europa y afirma que la discrepancia no es tan bienvenida como era antes. 

Reflexión sobre la importancia de la discrepancia, también en la contabilidad y por que nó en una parte de la contabilidad como es la consolidación.

Recibe un cordial saludo.
Ignacio Aguilar.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenos días:

Totalmente de acuerdo contigo Ignacio. La discrepancia, el dialogo, el pensamiento distinto y el escuchar y saber rebatir a quien piensa de forma
distinta, es lo que enriquece a un pueblo. El pensamiento único, la persecución del distinto, la intolerancia, etc, es lo que empobrece a los pueblos,
hace que se cierren en si mismos, y no se abran al mundo.
Un fuerte abrazo
Gregorio

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