Estimado Lector,
Cuando mi amigo Jose Luis M., un tipo que sabe mucho más que yo de auditoría, de la vida y de casi todo, me llamó para decirme que había aprobado, reconozco que me emocioné. No puedo más que dar las gracias a mis padres por darme la oportunidad de dedicar un tiempo a estudiar el examen, a mis amigos que me han ayudado a que el telefono no dejase de sonar y a todos los que me han enseñado tanto, a Gregorio
